
El rol de la web en la era de la inteligencia artificial
EDITORIAL, NEGOCIO.
La web no está muerta. Está evolucionando.
Esa es la tesis central de la columna de Felipe Jaramillo, CEO de Aplyca, publicada en Portafolio, uno de los medios económicos y de negocios más reconocidos de Colombia. En el artículo, titulado “La web no está muerta”, analiza cómo la inteligencia artificial, los motores de respuesta y los agentes digitales están transformando la manera en que las empresas deben entender sus plataformas digitales.
Durante los últimos años, muchas conversaciones alrededor de la tecnología han planteado una pregunta recurrente: ¿sigue siendo relevante la web cuando los usuarios pasan más tiempo en redes sociales, plataformas cerradas y herramientas impulsadas por IA?
La respuesta es clara: la web no desaparece, sino que cambia de función. Ya no compite únicamente por atención. Compite por valor, profundidad, conversión y capacidad de integrarse con nuevos ecosistemas digitales.
Una reflexión sobre la web en un nuevo contexto digital
En su columna, explica que la percepción de una web menos relevante está relacionada con varios movimientos simultáneos: la concentración de la atención en plataformas como TikTok, Instagram, Facebook o YouTube; el crecimiento de los llamados “jardines vallados”; y la aparición de experiencias mediadas por inteligencia artificial, como motores de respuesta, asistentes y agentes inteligentes.
Sin embargo, estas plataformas cumplen un rol distinto al de la web. Pueden atraer audiencias, generar visibilidad y capturar tiempo de pantalla, pero no siempre ofrecen el mismo nivel de profundidad, control, trazabilidad y conversión que un ecosistema web bien diseñado.
Desde esta perspectiva, la web sigue siendo un activo estratégico para las empresas. Es el espacio donde una marca puede estructurar su conocimiento, controlar su experiencia digital, fortalecer su autoridad y construir relaciones más directas con sus usuarios, clientes y aliados.
La web también debe estar preparada para las máquinas
Uno de los puntos centrales del análisis es que la web actual ya no debe pensarse solo para personas. También debe estar preparada para ser leída, interpretada y accionada por sistemas de inteligencia artificial.
Esto implica un cambio importante para las empresas. Los contenidos, datos, arquitecturas y experiencias digitales deben ser comprensibles no solo para un usuario que navega, sino también para un agente digital que consulta información, compara opciones, ejecuta tareas o participa en una decisión.
Este es el punto de partida de una nueva etapa: la web agéntica, un entorno en el que los usuarios expresan intenciones y los agentes digitales ayudan a ejecutar acciones dentro de ecosistemas más conectados, componibles y automatizados.
Un llamado para las empresas: fortalecer el canal propio
La publicación en Portafolio refuerza una conversación clave para líderes de tecnología, marketing, transformación digital y negocio: las empresas que fortalezcan hoy su presencia web estarán mejor preparadas para competir en un entorno donde la IA tendrá un rol cada vez más importante en la visibilidad, la recomendación y la conversión.
Esto no significa volver a pensar la web como un sitio estático o aislado. Significa entenderla como una plataforma viva, conectada con sistemas de contenido, datos, búsqueda, personalización, comercio, automatización e inteligencia artificial.
Para Aplyca, esta conversación está directamente relacionada con la forma en que las organizaciones deben evolucionar sus arquitecturas digitales: con modelos más flexibles, componibles y preparados para responder a nuevas formas de interacción entre personas, marcas y máquinas.
La visión de Aplyca sobre el futuro digital
La columna de Felipe Jaramillo en Portafolio se suma a las reflexiones que Aplyca viene desarrollando sobre la evolución de la web, la inteligencia artificial y los ecosistemas digitales empresariales.
En un momento en el que muchas compañías están revisando sus plataformas, sus modelos de contenido y su preparación para la IA, el mensaje es claro: la web sigue siendo un canal fundamental. Pero su valor dependerá de qué tan bien esté diseñada para conectar contenido, datos, tecnología y experiencia.
La web no está muerta. Está entrando en una nueva etapa.
Y para las empresas, este es el momento de prepararse.